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Quien busca, encuentra.

Pan y Dafnis
Cuando nos referimos a los rituales, es importante resaltar un aspecto muy importante: estos deben ser ejecutados con todo el rigor, el trabajo iniciático debe cumplimentarse para alcanzar las metas mentales y espirituales y que están destinadas a manifestar en nuestro mundo los beneficios esperados.

Todo cambio o depreciación del rito, debido al desconocimiento o a una ignorancia del proceso mas o menos completa, implica por consiguiente una cierta degeneración de la transmisión iniciática y vibracional, el cambio consciente, solo demuestra que el camino elegido no es de naturaleza real de la relación que la une a su principio espirituales

El principio espiritual o energético, como lo exige evidentemente el fin mismo de toda iniciación, sera siempre, en definitiva, la expresión de un aspecto superior y es una emanación directa de este aspecto la que constituye propiamente la presencia inspirando y guiando el trabajo iniciativo. A fin de que pueda producir los resultados efectivos según la medida de las capacidades de cada uno de los que forman parte.

Acceder a la iniciación es posible mediante la voluntad de aquellos que, observando desde el circulo exterior, entienden que hay un camino interior y al entenderlo toman la decisión de cruzar la puerta o no hacerlo, cruzarla implica derribar tabúes, impuestos por una sociedad manipuladora que nos hace creer que lo positivo es negativo hasta el punto que aceptamos lo negativo como mal menor de una existencia profana, vulgar y en ocasiones indigna y triste.

Pero ¿como pedirlo?, es tan difícil como mostrar el camino a la entrada, nuestra sociedad no está preparada ni lo ha estado nunca, por eso, desde la mas remota antigüedad se ha escondido detrás de los mitos: Horus y Set, Shivá y Satki, Nord y Skadi, Aquiles y Patroclo, Pan y Dafnis, Gamínedes y Zeus

Como introducción

En la práctica de la tradición occidental de los Misterios, la mayor parte del trabajo del ritual se basa en las correspondencias de la cába­la. Es nuestra tradición existiendo otras. Vivimos en una sociedad que en los últimos siglos se ha determinado en convertir todo cuanto tenga que ver con el sexo en algo sucio cuando, en su practica profana y amatoria es un pequeño milagro como en su uso para la elevación espiritual y energética que es un gran milagro.

Los ritos tántricos mayores, tienen un contexto específicamente sexual y requieren actos físicos pero en realidad todos ellos no son mas que medio para la transmisión de energías de los que practican los rituales, aquello que saben practicarlos logran hacer surgir la fuerza interna y hacerla estable convirtiéndose a si mismo en lo que los antiguos llamaban magos, es decir, personas que controlan su destino.

Los magos actuales no mantienen rituales anticuados ni las formas perecederas de una sociedad costumbrista, se mantiene la belleza de la practicidad y las formas psicodramáticas de las exposiciones de motivos, especialmente aquellos que proceden de los rituales energéticos, hoy en día, los magos son personas discretas, eficientes y comprometidas con el mantenimiento de un saber ancestral, que solo es para aquellos que quieren elevarse por encima de la vulgaridad del mundo.